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Acueduto de los siete ojos
Puerto de la Cruz




Visitar el acueducto de Los 7 Ojos en el Barranco de Tafuriaste es una de esas experiencias en Tenerife que mezclan historia, naturaleza y cierto aire de aventura. Esta construccion de piedra se alza sobre el cauce del barranco, con siete ojos (arcos) que se apoyan sobre pilares robustos, un testimonio del ingenio tradicional para conducir el agua por terrenos abruptos.
El entorno es cambiante: vegetación, rocas, el cauce —ahora seco o con poca agua según la época—, y ese puente de piedra que lo atraviesa imponente. Caminas por un sendero que te lleva desde la parte alta hasta el barranco, atravesando bancales y monte bajo, hasta encontrarte con esta obra singular. Muchas rutas de senderismo lo usan como punto clave para explorar el valle, con panorámicas del paisaje del norte y un rincón tranquilo para respirar aire diferente.
Cuando estás bajo los arcos del acueducto, lo que más me gusta es imaginar la época en que llevaba agua desde las montañas a las tierras de cultivo o acueductos antiguos: una infraestructura que unía pueblos y montañas, hoy en desuso, pero con un valor patrimonial enorme. Ver la piedra, el desgaste del tiempo, la armonía de los arcos… transmite respeto por lo que fue y fascinación por lo que queda.
Para recorrerlo te bastan unas zapatillas cómodas —no es una ruta técnica— y algo de agua: el acceso es razonable y el camino no tiene grandes dificultades. Si te gusta la fotografía, el contraste entre piedra, barranco y vertientes verdes te dará buenas imágenes.
En definitiva: el acueducto de Los 7 Ojos es un rincón de Tenerife que curiosamente muchos pasan por alto. Vale la pena dedicarle unas horas: paisaje, patrimonio e historia en un solo lugar. Te encantará si buscas algo distinto a lo habitual, con raíces, sin artificios, y con ese sabor especial de los rincones reales de la isla.

