
Welcome! We invite you to register.
Creacion del Hombre por Achaman




Según la antigua mitología guanche, cuando Achamán, el dios supremo de los cielos, existía en soledad, no había tierra ni mar, ni viento ni fuego. Todo era silencio y vacío. Pero Achamán, eterno y poderoso, decidió llenar ese vacío y crear el mundo: dio forma a las montañas, al mar, a los cielos luminosos, y pobló la tierra con animales y plantas. Cuando todo estuvo hecho, bajó desde las alturas para contemplar su obra desde el Monte Echeyde (el Teide), el punto más cercano al cielo.
Al ver tanta belleza, su corazón se conmovió. Entonces pensó:
“Tanta hermosura no puede ser solo para mis ojos.”
Y fue en ese momento cuando decidió crear al ser humano, moldeando a la primera mujer y al primer hombre con agua y tierra, y dándoles el don de admirar y cuidar la creación. Les confió una misión: vivir en armonía con la naturaleza, proteger lo que él había hecho y transmitir ese deber a sus descendientes.
Curiosidades:
En algunas versiones, Achamán creó primero a unos pocos hombres y mujeres a los que otorgó ganado y tierras, y luego a otros destinados a servirles, reflejando las diferencias sociales guanches.
El monte Echeyde (Teide) tiene un papel sagrado: era visto como el punto donde los dioses se comunicaban con la tierra, y donde Achamán descendió para dar forma a la humanidad.
A diferencia de otros mitos de creación, el guanche no nace del castigo o la ambición, sino del amor y la necesidad de compartir la belleza del mundo.
Este mito refleja una profunda conexión entre los guanches y su entorno: el hombre no es dueño de la naturaleza, sino su guardián y testigo.