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Cathaysa: la niña guanche

La historia de Cathaysa es una de las leyendas más tristes y humanas del pasado guanche. Nacida en Taganana, en el antiguo Menceyato de Anaga, Cathaysa era una niña guanche de apenas siete años cuando, durante la conquista castellana de Tenerife (1494), fue raptada junto a otras cuatro niñas —Ipona, Cherohisa, Cathaita e Ithaisa— mientras recogía leña en los montes cercanos.
Las crónicas cuentan que fue vendida como esclava en Valencia, donde probablemente sirvió como menina (servienta) en la casa de algún noble español. Nunca regresó a su tierra. Su historia se perdió en el tiempo, pero su nombre sobrevivió, convirtiéndose en símbolo del dolor y la memoria del pueblo guanche.
Hoy, más de quinientos años después, Cathaysa sigue siendo un símbolo de memoria y dignidad. Cuando el viento sopla entre los riscos de Anaga, dicen que lleva su nombre… como un susurro que recuerda que la niña guanche de Taganana jamás debe ser olvidada.

Curiosidades:

La historia de Cathaysa representa la inocencia arrancada durante la conquista de las Islas Canarias, el fin de una cultura libre y el inicio de un largo proceso de sometimiento.

Su nombre se asocia con la pérdida de la infancia y la identidad guanche, y con el deseo de recordar a quienes desaparecieron sin dejar rastro.

Se dice que en los barrancos de Taganana, en noches tranquilas, aún se siente su presencia, como si su espíritu siguiera buscando el camino de regreso a casa.

Su historia fue inmortalizada por Los Sabandeños y Pedro Guerra, que la convirtieron en canción y poema, manteniendo viva la voz de aquella niña que nunca volvió a ver su tierra.

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