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Barranco de Masca
Masca


Si te apetece una aventura de verdad en Tenerife, de esas que no se olvidan fácil, el Barranco de Masca es el sitio. Esta ruta es una de las más espectaculares y famosas de la isla, tanto por la belleza del paisaje como por lo épico del recorrido.
Todo empieza en el pueblo de Masca, un caserío de película enclavado en lo alto de las montañas de Teno. Solo llegar ya es una experiencia: curvas cerradas, acantilados y vistas de vértigo. Desde allí, el sendero baja por un barranco profundo y salvaje que parece sacado de Jurassic Park. Rocas gigantes, paredes verticales, vegetación salvaje y un silencio que impresiona.
La ruta tiene unos 10 km reales de bajada (y otros tantos si decides subir de nuevo), y no es un paseo: hay que trepar un poco, cruzar zonas estrechas, y estar atento a dónde pisas. Pero es justo eso lo que hace la experiencia tan única. Te sientes realmente metido en la naturaleza, aislado del mundo, avanzando entre paredes de roca enormes que te hacen sentir muy, muy pequeño.
Y lo mejor: al final del camino, tras unas 3 horas de descenso, llegas a una calita escondida frente al océano. El contraste entre el cañón cerrado y el mar abierto es brutal. Antes se podía regresar en barco a Los Gigantes desde allí, pero ahora la ruta es ida y vuelta a pie.
Para hacerla, es obligatorio reservar online con antelación (el acceso está controlado), y hay que llevar calzado adecuado, agua, comida y algo de forma física, porque la subida de regreso no es poca cosa.




